Trazos de vida: Pan, Reflexiones y Sonrisas


Al salir la paz me calmaba, como el olor de esos panes que yo anhelaba, tentándome a comprar uno por las calles los olía, solo uno necesitaba para saciar el hambre que tanto tenía. Pensaba yo mientras veía a los pájaros cantando felices como si me estuvieran animando a darme ese aperitivo que tanto quería. Se iban volando y miré al cielo de mediodía que me vigilaba desde que empecé mi caminata, mientras el sol me acechaba y más pájaros oía cantando una serenata. Entonces caminaba cerca de la panadería y me detenía mirando al tahonero, volteaba y me miraba como alguien pasajero, pero lo que no sabía era que en comprar eso tan apetitoso yo quería ser el primero. Entonces entré en su tienda y lo veía, contento con lo que estaba haciendo, le gustaba su trabajo, eso hizo que me le quedara viendo. Le ordenaba el que estaba preparando, entonces mientras me lo daba me dijo: “buen provecho”, sabía que me iba a quedar satisfecho. Salía de su tienda y me dirigía a casa, mientras disfrutaba del pan y su suave masa. Miraba al cielo y los pájaros habían vuelto, me sentía tan bien por la felicidad que me había envuelto, en esta tarde que brillaba, y un bonito atardecer proyectaba.


Mas no todo podía ser tan emocionante o feliz: mientras caminaba pasé por este terreno con todos los lados cercados, en donde descansaban los que, a perecer, estuvieron destinados. Sentía compasión por todas estas personas y se me generaba una sensación rara en el cuerpo, todo esto se me producía en un momento. Aquí me daba cuenta que el ambiente cambiaba en tan poco tiempo, y que la forma en que me sentía, diferente sería en este sombrío templo. 


Después de un rato seguir paseando, respiré luego de volver a ver a los pájaros de hace rato y de haber pasado por ese lugar me dejaba reflexionando, y en nuestra existencia me tenía pensando, que en algún momento estaremos en la vida ultraterrena, por eso debemos aprovechar cada momento y experiencia buena. Después de pensar esto recordaba lo que tenía para comer, y me ponía más contento por el aperitivo que iba a tener. Fue así como, con una reflexión, y una sonrisa puesta en la cara, empecé a ver mis días de forma más clara, y también a sonreírle en la vida y aceptar las cosas como vengan sin sufrir, porque sí nunca superas cosas del pasado, cosas nuevas no podrás descubrir.


Comentarios

Entradas populares